Joven doloroso, joven triste
que sufres como yo el mal de España
y una negación honda en tu entraña
tienes clavada contra lo que existe
tu virgen corazón vibra de saña
de Santa Saña porque no tuviste
lo que pidió tu amor cuando naciste
de la patria, una idea y una hazaña
la general inercia fue el veneno
que atosigó tu juventud demente
y de asco y de dolor notes el lleno
mas el futuro es nuestro y esa gente
que hizo nuestra desgracia se va al cieno
hermano aquí va un ósculo en la frente
Pon arriba tus ojos, siempre arriba
Pon arriba tus ojos, siempre arriba
Pon arriba tus ojos, siempre arriba
Pon arriba tus ojos, siempre arriba
A ti fiel camarada que padeces
el cerco del olvido atormentado
a ti que gimes sin morir
al lado aquella voz segura de otras veces
te envío mi dolor si desfalleces
al acoso de todos y cansado
destrozan como un verso malogrado
bebamos juntos de las mismas heces
En tu propio solar quedaste fuera
del orbe de tus sueños se hacen criba
pero allá donde estés cree y espera
el cielo es limpio y sus bordes liba
claros vinos del alba primavera
pon arriba tus ojos siempre arriba
miércoles, 27 de enero de 2010
miércoles, 6 de enero de 2010
Pensamientos en la noche
Por las noches pierdo mi vida de buen señor y es entonces cuando voy tras las huellas de un futuro que parece ir caminando hacia alguna parte. La vida sigue un rumbo desconocido a esas horas, el cual determina cuán desdichados somos los seres humanos que nos hacemos incógnitas con difícil respuesta en mitad de una oscuridad que casi todo lo cubre.
Las personas somos fáciles presas para la existencia. Ella nos domina y nos mueve de aquí para allá a su antojo, en el instante en el que nada resulta ser aquello que ciertamente hemos deseado, con una fuerza insospechada. Nos agita con la furia más terrible que hayamos podido imaginar y terminamos, finalmente, aceptando que no hay respuestas para todo, aún menos si los que cuestionamos somos pobres diablos que no terminamos de entender el rompecabezas que supone ser la vida.
Imagino una llama a la que aproximo un cigarro. Candente, tiene la capacidad de ir, poco a poco, consumiendo ese cuerpo de papel. A veces creo que somos parecidos a ese cigarro, y la llama es muy similar al invisible mecanismo que nos mantiene despiertos, o sea, es como la vida misma.
Un engranaje con piezas infinitesimalmente pequeñas e inapreciables, eso es, por complicado que sea de asimilar, la vida; y este pobre diablo, quien en realidad no parece diablo ni pobre, se pregunta, un día tras otro, hacia dónde ha de dirigirse para hallar el camino adecuado para continuar su existencia.
Las noches son, en ciertas ocasiones, alfileres que se clavan en el alma para que caigamos en la inevitable cuenta de que las piezas existenciales no encajan de una manera lógica, como hayamos imaginado alguna vez.
Imagino una llama a la que aproximo un cigarro. Candente, tiene la capacidad de ir, poco a poco, consumiendo ese cuerpo de papel. A veces creo que somos parecidos a ese cigarro, y la llama es muy similar al invisible mecanismo que nos mantiene despiertos, o sea, es como la vida misma.
Un engranaje con piezas infinitesimalmente pequeñas e inapreciables, eso es, por complicado que sea de asimilar, la vida; y este pobre diablo, quien en realidad no parece diablo ni pobre, se pregunta, un día tras otro, hacia dónde ha de dirigirse para hallar el camino adecuado para continuar su existencia.
Las noches son, en ciertas ocasiones, alfileres que se clavan en el alma para que caigamos en la inevitable cuenta de que las piezas existenciales no encajan de una manera lógica, como hayamos imaginado alguna vez.
martes, 5 de enero de 2010
Levantarse sudista ( o no)
Esta mañana me levanté un poco sudista. Sí, de los del Sur, los que lucharon contra Lincoln en la Guerra Civil de América del Norte.
Y no tenía ningún motivo, aparte del de la música que tenia puesta de fondo. El título dice algo así como "God save the South". Que, salvadas las distancias, no deja de recordarme al himno británico, aunque la canción en sí parece una mezcla entre himno militar y canción irlandesa de taberna.
Si no fuera por lo que el Sur llevaba tras de sí, poco hubiera costado apoyarle. Pero no olvidemos, que en el fondo, el Sur, con el mantenimiento de la "Institución" causaba vergüenza sobre todo el género humano; no se puede mantener trescientos o más años a tus hermanos esclavos sin que tú mismo no seas otro, pero de ti mismo.
Y menos mal que dije que me había levantado sudista. Que si llego a levantarme norteño, no sé qué hubiera dicho.
Y es que a veces la historia tiene estas cosas.Hechos que pasaron hace un porrón de años tienen la virtud de preguntarnos hacia dónde vamos. Ahora que en Whasington hay una administración demócrata, quizás sea llegada la hora de que el Sr. Obama empiece a ser leal con los suyos; cuando el reverendo King decía tener un sueño, no debía ser el de un estado de hombres gobernados por los Panteras Negras; sería más bien algo más cercano a lo que hay, pero sabiendo que no se combate el mal sólo con discursos en el Lincoln Memorial; el mal no es sólo el saudí que pretende reventar un avión; el mal es, sobre todo, que la gente vea una persona de color distinto al suyo propio y todavía sea capaz de inventar Dios sabe qué cosas. Cosas que por cierto, a buen seguro, no pensaría de su abuelo. ése es el mal. Lo otro son añadiduras. Y para combatirlo, sólo hace falta una cosa. Bueno dos: voluntad y dinero. Lo uno, para querer; lo otro para disponer de los medios adecuados. Y ambas para que los carteles que decían "Motel for colored" no sean sino las pesadillas de todo hombre civilizado.
Y no tenía ningún motivo, aparte del de la música que tenia puesta de fondo. El título dice algo así como "God save the South". Que, salvadas las distancias, no deja de recordarme al himno británico, aunque la canción en sí parece una mezcla entre himno militar y canción irlandesa de taberna.
Si no fuera por lo que el Sur llevaba tras de sí, poco hubiera costado apoyarle. Pero no olvidemos, que en el fondo, el Sur, con el mantenimiento de la "Institución" causaba vergüenza sobre todo el género humano; no se puede mantener trescientos o más años a tus hermanos esclavos sin que tú mismo no seas otro, pero de ti mismo.
Y menos mal que dije que me había levantado sudista. Que si llego a levantarme norteño, no sé qué hubiera dicho.
Y es que a veces la historia tiene estas cosas.Hechos que pasaron hace un porrón de años tienen la virtud de preguntarnos hacia dónde vamos. Ahora que en Whasington hay una administración demócrata, quizás sea llegada la hora de que el Sr. Obama empiece a ser leal con los suyos; cuando el reverendo King decía tener un sueño, no debía ser el de un estado de hombres gobernados por los Panteras Negras; sería más bien algo más cercano a lo que hay, pero sabiendo que no se combate el mal sólo con discursos en el Lincoln Memorial; el mal no es sólo el saudí que pretende reventar un avión; el mal es, sobre todo, que la gente vea una persona de color distinto al suyo propio y todavía sea capaz de inventar Dios sabe qué cosas. Cosas que por cierto, a buen seguro, no pensaría de su abuelo. ése es el mal. Lo otro son añadiduras. Y para combatirlo, sólo hace falta una cosa. Bueno dos: voluntad y dinero. Lo uno, para querer; lo otro para disponer de los medios adecuados. Y ambas para que los carteles que decían "Motel for colored" no sean sino las pesadillas de todo hombre civilizado.
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